domingo, 14 de enero de 2018

Anarquismos y Naturaleza


Tal día como hoy, recordamos a Murray Bookchin, que nació un 14 de enero de 1921 en Nueva York. Bookchin es uno de los grandes pensadores libertarios contemporáneos. Su visión de la ecología social, que vincula estrechamente el mundo social y político con la naturaleza, cuestionando las relaciones jerárquicas al considerarlas como una grave amenaza para la dinámica integración de la diversidad, merece ser tenida en cuenta ante los grandes problemas que afronta la humanidad.
Estuvo vinculado desde muy joven a los movimientos sociales y sindicales; desde un temprano marxismo, acabó en un socialismo libertario que hay que considerar simplemente como un tipo de anarquismo. En los años 30 forma parte del movimiento comunista, pero pronto le decepcionará su naturaleza autoritaria; aunque era demasiado joven para participar en la Guerra Civil Española, se involucró en las ayudas al bando republicano en su ciudad natal. Después de haber pasado por el movimiento trotskista, ya a finales de la década de los 40 empieza a cuestionar la visión marxista del papel hegemónico del proletariado en la revolución. Se acercará inevitablemente al anarquismo al igual que muchos otro exiliados en Nueva York con los que colaboró. La originalidad de Bookchin estriba en haber prestado atención al medio ambiente y vincularlo estrechamente con lo político; sus aportaciones le convierten en uno de los autores más importante de la llamada ecología social.
En 1962, publica «Our Synthetic Enviroment» donde realiza una fuerte denuncia de la crisis ambiental; una visión crítica del fenómeno urbano aparece en su obra de 1965 «Crisis in our Cities». En definitiva, Bookchin realiza una crítica feroz sobre el capitalismo de su tiempo, y también sobre la izquierda autoritaria. En su texto «Nosotros los verdes, nosotros los anarquistas», también de 1965, puede verse claramente su visión anarquista, ya que considera que una sociedad libertaria es una premisa imprescindible para llevar a la práctica los principios ecológicos. Por otra parte, su visión del urbanismo triunfante, en el que se muestra a nivel territorial y social la jerarquización y el control sobre las personas, le hará desarrollar su teoría del municipalismo libertario, que se basa en formas horizontales de asamblearismo y democracia directa. En otros escritos, Bookchin presentará también ideas muy originales sobre el uso de las tecnologías, el poder y el pensamiento revolucionario en general. Su obra ha sido traducida a multitud de idiomas siendo un autor de gran influencia.
De 1982 es una de sus obras más importantes, «La ecología de la libertad», en la que se vincula estrechamente la explotación del hombre sobre el hombre con la que éste realiza sobre la naturaleza. De ello se deduce que la libertad y el igualitarismo social no tienen una única dimensión y hay que abordarlos también desde la perspectiva ecológica. Puede decirse que Bookchin recoge la línea libertaria inaugurada con Kropotkin al observar que en la naturaleza predomina la cooperación y las formas de comportamiento horizontal. Lo más interesante de este autor es tal vez la vinculación de lo social y político con preocupaciones medioambientales, así como con las relaciones jerarquizadas del poder, algo que le aleja de otras visiones ecologistas que se dicen radicales y que se quedan en aspectos más individualistas.
La ecología social de Bookchin renuncia a toda expoliación de los recursos naturales y cuestiona el dogma de que el ser humano debe dominar la naturaleza. Se demanda la comprensión del papel que debe tener la humanidad dentro del mundo natural y, en concreto, el carácter, la forma y la estructura de las relaciones del hombre con el resto de especies y con los substratos inorgánicos del entorno biológico. No se realiza de esta manera una división entre la humanidad y el mundo natural, ya que puede observarse que ello ha conducido a un enorme desequilibrio.
El hombre ha evolucionado hasta desarrollar un mundo social propio que interactúa de forma recíproca con la naturaleza mediante fases transformadores muy complejas; desde este punto de vista, es tan importante hablar de ecología social como de ecología natural. Cuando Bookchin habla de una relación holística no se está refiriendo a la detestable connotación mística que tantas veces se le da al término, sino a esa interdependencia mutua entre una comunidad social y el mundo natural con el fin de descubrir las formas y modelos de interrelación de aquella. Tampoco posee este autor ninguna visión teleológica, de búsqueda una finalidad en la historia de la humanidad, ya que afirma de veras la capacidad de la voluntad humana para conducir el curso de los acontecimientos sociales. Su visión ecológica social se basa en una dinámica unidad de las diversidades, para nada simple y homogénea, sino compleja y variada; la integridad de un ecosistema, al igual que la de la comunidad libertaria, no depende de la uniformidad, sino de la diversidad.
El papel emancipador de la ecología social queda de manifiesto en su propuesta desafiante ante toda jerarquía convencional. De nuevo podemos ver en Bookchin la herencia libertaria cuando observa a cada especie como parte de una red en interdependencia con el resto; se descubren aquí los estudios que revelan el mutualismo simbiótico como uno de los grandes factores protectores de la estabilidad ecológica y la evolución orgánica. Hay que hablar, en el mundo natural y en el social, de una estabilidad dinámica basada en un todo integrado que niega toda relación jerárquica. Es más, se considera que la jerarquización es una amenaza para la existencia de la vida social y se denuncia igualmente cuando agrede la integridad de la naturaleza orgánica. En el terreno político, incluso el término democracia ha sido «desnaturalizado» hasta conseguir desplazar su verdadera condición participativa y sustituirla por la representativa; si en los orígenes, la democracia significaba el autogobierno por parte del pueblo, con el tiempo acabó convertida en la elección de una élite para que ejerza la función gubernamental. Estos planteamientos de Bookchin, realizados décadas atrás, son de total actualidad; la crisis de todo tipo invade la civilización y es necesario emplear la imaginación para seguir prestando atención al pensamiento utópico y cuestionar los dogmas convencionales.
Fuente: Capi Vidal, «Murray Bookchin y la ecología social» (2013), en Portal Libertario Oaca.

miércoles, 10 de enero de 2018

martes, 2 de enero de 2018

EL REY MAGO ANARQUISTA DE LA GUERRA CIVIL



El donostiarra Clemente Famaraza Sandegui pidió a su comandante de las Milicias Antifascistas Vascas que sus 40 duros de nómina fueran destinados a asegurar juguetes en un hospicio a niños de Madrid el día de Reyes.
HAY nombres y apellidos que son ejemplo humano, pero que no los conoce ni el omnipresente dios sabelotodo Google. Desde hoy sabremos que el donostiarra nómada Clemente Famaraza Sandegui posibilitó en plena Guerra Civil una noche de magos sin reyes, en los que como anarquista no creía: ni en los cristianos portadores de oro, incienso y mirra ni en los soberanos de monarquías o reinos.
Su historia casi de fábula continuaría anónima entre los legajos a conservar con trato cariñoso de guantes y mascarillas si no fuera por Ritxi Zárate, investigador de la asociación Burdin Hesia Ugaon. El analista de Miraballes a modo de regalo de fin de año ha hecho llegar al serial Historias de los vascos una entrevista que la publicación Mundo Gráfico dedicó al ácrata Famaraza, miembro de las Milicias Antifascistas Vascas que operaron en Madrid.
Su biografía despacha kilos de ternura, empatía ideológica, y dispara directa a las conciencias de quienes un día dieron un golpe de Estado, un par de hostias mal dadas a la siempre legítima Segunda República. Hizo falta que Mundo Gráfico desvelara la identidad de un guipuzcoano que fue hospiciano, vendedor de periódicos más tarde y combatiente por las libertades a más de 450 kilómetros de su inclusa.
Hizo falta, tal vez, vivir lo que sintió siendo niño para acabar donando el dinero de sus nóminas navideñas para asegurarse de que el 5 de enero de 1937 algunos menores irían a la cama, acomodando sus cabezas sobre una almohada que soñaba con un mágico despertar al día siguiente.
Mario Arnold fue quien acuñó la entrevista a aquel hombre de corazón más grande que cuerpo. Aquel era el seudónimo de José García, un poeta leonés, periodista y escritor considerado uno de los “grandes bohemios” del grupo cultural de Mario Buscarini. Era hijo de un suicida que se quitó la vida tras un “intento desastroso” -dice la historia- de emigrar hacia Argentina.
Aquellas dos personas -el miliciano caritativo y el entrevistador bohemio- con entrañas de pasado doloroso se conocieron en las trincheras. El cronista alargaba en su trabajo la sombra de aquel antifascista del que se hablaba en el momento.
El periodista contextualizaba en su artículo el duro momento que pasaban, que olían, que se llegaba a hacer casi tacto en aquellas jornadas de muerte y, si acaso, vida. “Los niños españoles tienen vacíos de alegría y de calor sus hogares, que la guerra está destruyendo. Hay que hacerles olvidar ese fantasma de las trágicas horas actuales”, señalaba con su tinta a un hombre afiliado a la CNT. “Clemente Famaraza Sandegui sabía esto -como lo sabemos todos los hijos del pueblo- y era su mayor deseo contribuir con algo a esas horas de ventura y de olvido que necesitan nuestros pequeñuelos. Él tampoco tuvo en su niñez días amables. No conoció los privilegios de que gozaban otros niños, y fue creciendo rodeado de tristezas, entre dolor y sombras”.
Mario Arnold antepuso su deseo de conocerle a poder acabar chocando con una bala perdida. Y lo argumentaba: “Hace unos días, Famaraza se presentó al comandante Lizarraga, de las Milicias Vascas, con estas palabras: Tengo ahorrados cuarenta duros y quiero que compre usted juguetes para los hijos de nuestros milicianos. A continuación, busqué a Clemente en la trinchera. Me interesaba oír de sus labios el motivo principal que le impulsó a desprenderse de las doscientas pesetas”.
Y ahí arranca un diálogo en el que el anarquista entra al barro en la zanja mientras el bando leal a los golpistas está escupiendo muerte.
-“¿Eres vasco?”, le dije.
-“De San Sebastián. A los pocos meses de nacer me llevaron al Hospicio de San Bartolomé, hasta que una familia muy conocida (los Cadenas) tuvo a bien adoptarme. Con ella cumplí los veinticuatro años, y les abandoné para ir al servicio militar. Les debo mi gratitud eterna”.
Y tras esa presentación, el lector descubre hoy 80 años después que aquel licenciado en África, vivió de vender periódicos y que fue corredor pedestre con laureado palmarés. En el plano ideológico, anarquista “perseguido en el Octubre” -enfatizaba- y encarcelado. Puesto en libertad, buscó refugio en Barcelona “para que no volvieran a detenerme”. En barco, llegó al continente americano en el que recorrió “muchos países”.
Regresó a Europa. Ingresó en Transportes Marítimos de la CNT, como miliciano, y con el batallón se presentó en Mallorca donde tomó Porto Cristo el histórico 16 de agosto de 1936, lo que fue “la mayor alegría de mi vida al entrar con dos compañeros”. De regreso a la Ciudad Condal, tras pertenecer a la columna Casanellas, le destinaron a Madrid. “¡Aquí estaban los vascos! ¿Qué iba a hacer si no pelear con mis paisanos, corriendo su misma suerte?”, recuerda.
La entrevista se interrumpe de forma repentina. “Callamos. La lucha en el sector adquiere caracteres impresionantes. Los proyectiles pasan cerca de nosotros, dejando en el aire un silbido trágico”.
-“¿Oyes?”, le digo, después de un silencio azaroso, tras del que volvemos a miramos.
-“Bien cerca pasó...”. Pasamos a un edificio casi destruido, donde poder charlar y escribir más cómodamente.
El interrogatorio de Arnold a Famaraza prosigue atacando la razón del buscado encuentro. El narrador es directo: “¿Por qué has dado tanto dinero para comprar juguetes a los niños?”. El revolucionario libera sus emociones: “Yo nunca supe de estas pequeñas alegrías. En el Hospicio, primero, y en casa de los que me adoptaron, después, la vida fue dura conmigo”, se arranca, y merece leerle íntegro: “Muchas veces, en la calle, recuerdo que me quedaba embobado ante los escaparates de juguetería y caminaba detrás de un niño cualquiera que tuviese en sus manos lo que a mí nunca me dieron...”.
Y ahí le admite al leonés un recuerdo que no se le borraba de su memoria. Que cerca de su casa vivían dos chiquillos a quienes el Día de Reyes les regalaron un tren maravilloso, que andaba solo por sus raíles y lo montaban todas las tardes junto a su puerta. “Lo hacían para darme envidia. Aquello, tan trivial, al parecer, me hizo sentir y pensar”.
El periodista busca un contraataque emotivo al espetarle que “esos 40 duros podían haberte ayudado mucho”.
-“¡Bah! Una sonrisa infantil vale medio mundo. Deja que los niños rían. Ellos son los hombres de mañana, y deben crecer lejos de toda amargura, para que tengan un porvenir dichoso, sin recuerdos oscuros, como los míos... ¿Doscientas pesetas? Bien. ¿No vale muchísimo más cualquiera de sus sonrisas? Una fortuna que yo tuviera sería para ellos”.
La entrevista navega a partir de entonces por nuevos mares al querer saber qué sería el Mago Anarquista al concluir la guerra. El donostiarra le respondió que marino porque le gustaba conocer países. Con la utopía por bandera, le continuó respondiendo que quienes luchaban “por devolver trabajo, alegría y pan a todos los hogares pobres, pasaremos de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad con una canción feliz que nos enseñará la victoria”.
En ese momento los dos interlocutores volvieron a ser silencio de guerra. Arnold comunica que el vasco fue reclamado para hacer “un servicio importante”, y mientras se alejaba con el fusil al hombro, el bohemio saltó la trinchera, “para admirar el funcionamiento magnífico de una poderosa máquina de guerra”, concluye con final abierto a la vida o muerte del anarquista que, no olviden, regaló un 6 de enero.


lunes, 25 de diciembre de 2017

80 años de la masacre franquista de Navidad



196 hombres y mujeres fueron fusilados por las tropas franquistas en una operación que comenzó el día de Navidad de 1937/Para desencadenar la matanza el gobernador militar utilizó como excusa un falso complot republicano/ “A mi abuelo Matías y a muchos otros les apresaron en plena cena de Nochebuena. Así era la cruel pasta de los asesinos”, declara a Eldiario el nieto de una de las víctimas
Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados.
El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero según ha documentado el historiador José Hinojosa, los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados por las unidades guerrilleras republicanas que se infiltraban en su retaguardia desde la vecina Badajoz: “Hubo una intensa actividad guerrillera dirigida por el comandante de milicias y exlíder comunista cacereño Máximo Calvo Cano que llegó a instalarse clandestinamente en la ciudad. De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió”.



domingo, 24 de diciembre de 2017

La mentira de la falsa Navidad


La Navidad, menuda mentira, cuando era pequeña pensaba en lo maravilloso que era estar en familia reencontrándonos con familiares que vivían en otra ciudad, compartir una comida, unos regalos… eso es lo que me inculcaron,pero que falsedad. Ahora después de los años me doy cuenta de que todo esto es un montaje, tanto económico como social.
¿Qué pasa con el resto del año?¿Es que los 364 días restantes no se puede hacer?¿Por qué en Diciembre y no en otro mes?¿Por qué tenemos que empacharnos de comida que no comemos durante el año?¿Por qué nos pasamos días guisando un montón de platos que luego tardamos una semana en terminar de comer o los tiramos a la basura?
Y lo más increíble, ahora está de  moda poner un contenedor de cartón en la entrada a los supermercados o grandes superficies para ayudar a los más desfavorecidos a la cual la llaman “la campaña del kilo, la campaña de navidad, de los más necesitados, para ayudar a los pobres…” etc. etc.
La Navidad es un negocio para la religión en la cual EL QUE MAS DICE QUE SE TIENE QUE AYUDAR AL QUE MENOS TIENE ES EL QUE MENOS AYUDA. Los ciudadanos colaboran con comida, limosnas, ropa.. Participan en tareas humanitarias e incluso hay personas que para sentirse bien y redimir sus pecados invitan a algún que otro indigente a cenar o comer a su casa en esos días. Sin embargo LA IGLESIA que es quien incita a estos actos o colaboraciones es LA QUE MENOS HACE. Aún no he visto  ningún cura cenar o comer con ningún mendigo, ni darle cobijo en su iglesia,.y digo yo, ¿para que coño ( y perdón por la expresión) están las iglesias vacías? Un montón de metros cuadrados para que no se estropeen una imágenes o figuras y unos bancos de madera, cuando hay muchísimas personas pasando frío en invierno o calor en verano,. Tapándose con cartones, durmiendo y protegiéndose del sol, de la lluvia y las inclemencias del tiempo del  caluroso verano o del duro y crudo invierno en bancos y cajas de ahorros porque LA IGLESIA “que según los curas es la casa de Dios y es de todos” no se puede utilizar por si se “ESTROPEA”
¡¡¡PERO QUE VERGÜENZA DE RELIGION!!! ¡¡¡QUE MANIPULADORES DE MENTES!!!
Desde que la Tierra existe la religión se ha aprovechado de los más débiles y sino ¿por qué donde hay más pobreza es donde hay más beatos o más seguidores de ella? La religión musulmana con su temor a Alá y su ramadán, y sin embargo es triste cuando se visita Marruecos y en concreto Tánger y se ve la pobreza en primera persona, niños y jóvenes y no tan jóvenes esperan que los turistas o personas que están en un restaurante terminen de  comer para recoger las sobras del pan, carne, verduras, raspas de pescado o ensaladas para cogerlas y llevarse algo al estómago. Yo lo he visto con mis ojos y es lo más triste.
Sin embargo todos los predicadores sean de la religión que sean, tienen sus buenas tripitas bien llenas, sus buenas ropas, joyas y demás atavíos sin acordarse para nada de estos seres que por desgracia no han tenido la misma suerte.
Volviendo al principio de mi exposición, no se consigue nada ayudando en Navidad, sino ayudando todos los días del año, compartiendo la comida todos los días, y las necesidades básicas de un ser humano. No sólo es comer, también las personas tienen la necesidad de un baño, un sitio cómodo donde dormir y descansar…..
Pero lo más importante de todo es que en lugar de ayudar a los mendigos, los sin trabajo, los sin techo, en definitiva “los sin nada”, deberíamos enseñarles a luchar y a darles una oportunidad en este mundo tan bueno para unos y tan triste y duro para otros.
¡¡¡¡¡ NO LES DEIS PECES. ENSEÑÁDLES A PESCAR!!!!
Todo esto es referente a la religión, pero ahora voy a por la Monarquía, para qué tanto Rey, Reina,.Príncipe, Princesa, Infantas y demás? ¿Quién es el listo que ha inventado estos personajes? Si ayudasen en algo tanto humanitariamente como económicamente lo entendería, pero son parásitos de la sociedad, no hacen nada y comen de los demás, pues aún no he visto a ninguno de ellos trabajando en ninguna empresa, pero si presuntamente robando y aprovechándose de ciertas ONG para su propio beneficio y claro, como son de la “Monarquía” no se les puede tocar y se libran de la cárcel.
Y ya para terminar tenemos la política, que es el negocio actual que es LA MAYOR MANIPULACIÓN MENTAL del momento. Sobre todo nuestro último gobierno con el señor Mariano Rajoy, el cual se ha preparado bastante bien y HACE TODO LO CONTRARIO DE LO QUE DICE O SE COMPROMETE. Ha conseguido engañar a todo un país, y como será la cosa que aún siendo así las personas siguen confiando en él. ¿Cómo ha podido hacer creer a los ciudadanos que la culpa de la crisis es nuestra? Y la gente se lo cree. ¡¡¡Pena me da!!!.Señor Rajoy ¿Puede descansar usted, no le pesa su conciencia, tiene usted hijos, padres, familiares o hermanos? Pues sepa que la NAVIDAD no sólo es en Diciembre, son todos los días del año, todos los días tenemos derecho a comer y no solo en estas fechas. LE DESEO QUE TODO LO QUE USTED HACE A LOS DEMÁS LO COBRE DOBLE EN SU PERSONA ALGÚN DIA. La vida siempre pasa factura en su momento justo.
Aún hay personas que tiene corazón y son luchadoras y miran por el bien de la humanidad. Son aún una minoría pero poco a poco con el tiempo se van uniendo más y más ya que las personas no son tontas y se dan cuenta de la verdad más tarde o más temprano y en un día no muy lejano este mundo cambiará y la NAVIDAD será TODOS LOS DÍAS DEL AÑO.
La Navidad es ALIMENTOS, SANIDAD, VIVIENDAS, EDUCACIÓN Y BIENESTAS PARA LAS PERSONAS.
Lucho por esta forma de vida, por eliminar el capitalismo, la falsedad, el egoísmo, por que predomine la unidad, el compartir, la libertad sin condiciones y sobre todo LA IGUALDAD EN TODOS LOS SENTIDOS PARA LA RAZA HUMANA.
Así que para todos los que habéis leído mi artículo os deseo “SALUD Y FUERZA EN LA LUCHA PARA CONSEGUIR  LA IGUALDAD PARA TODOS  Y PODER VIVIR CON DIGNIDAD”
Una luchadora
Mayka

sábado, 23 de diciembre de 2017

Sotanas en la sombra: el poder del ultracatolicismo mexicano en España



España posee un vínculo privilegiado con Hispanoamérica en virtud de una lengua compartida. Sin embargo, no debemos olvidar que la lengua de los colonizadores fue, ante todo, un medio de evangelización. Ese es el gran legado español en las tierras conquistadas: mientras que en la Península el porcentaje de católicos no alcanza el 70%, en países como México supera el 80%. Estas cifras encuentran un correlato en la aceptación de la homosexualidad en ambos países: España es uno de los países donde la homosexualidad está mejor vista; por su parte, México constituye el segundo país del mundo -occidental- con mayor tasa de crímenes contra la comunidad LGTB.

Conforme los colectivos LGTB avanzan en su conquista de derechos, el ascenso de la derecha e incluso de la ultraderecha en los países occidentales se ha reflejado en los últimos años en un repunte de la violencia contra estas personas. En el ciberespacio, grupos organizados de troles -por otro lado inocuos en el mundo analógico- generan discordia e inseguridad mediante el uso de las redes sociales. Bandas como los Sicarios de Cristo o Legión Holk, ambas procedentes de México, utilizan en concreto un eficaz método para amedrentar: enviar fotografías falsas de personas armadas junto con una amenaza de muerte.

Ciertamente, no puede atribuirse solamente a la religión la presencia de actitudes LGTB fóbicas en los países de Occidente, pero es evidente que a menudo su papel como "gestora de la moral colectiva" la lleva a apuntalar semejante ideario. En España, la batalla entre asociaciones LGTB e Iglesia se está desarrollando ahora mismo en el ámbito de la educación, tradicionalmente copado por la segunda. Así, el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja anunciaba recientemente la creación de la Plataforma por las libertades vulneradas por las leyes LGTB, un movimiento apoyado por diversas organizaciones vinculadas con El Yunque.

El Yunque siempre ha deseado reforzar su presencia en el partido liderado por Mariano Rajoy; ante su fracaso, ha debido conformarse con la formación de Santiago Abascal, Vox.

El Yunque es una organización secreta ultracatólica fundada por el mexicano Ramón Plata Moreno. Constituye el mayor lobby ultraconservador de Occidente y comprende un entramado que abarca diversos tipos de organizaciones, medios de comunicación, centros educativos y hasta partidos políticos. Aunque en principio está desvinculada de la otra gran secta católica, el Opus Dei, dueña de la Universidad de Navarra, el trazado es sencillo a partir del cardenal Herrera Oria, cofundador de CEU, y Julio Ariza, exdiputado del PP catalán y propietario de Intereconomía.

Los tentáculos de este leviatán trazan una trayectoria que numerosos personajes públicos han recorrido libremente; al igual que los partidos de ultraderecha, las filiales de El Yunque conforman una red que interrelaciona a todos sus miembros. Ariza, por ejemplo, es patrono de la Fundación Madrid Vivo, de la que Rouco Varela es presidente de honor. A su vez, el cardenal fue presidente de la Conferencia Episcopal, propietaria de COPE, y promotor de Amistad en Cristo-Nuevo Amanecer, cuyo asesor jurídico ejerce como abogado de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, una entidad auspiciada por otro miembro de Intereconomía y cofundador de Hazte Oír, Luis Losada.

El otro fundador, Ignacio Arsuaga, además de sobrino de Rodrigo Rato, es patrón de Actuall y CitizenGo. El primero es un medio dirigido por Alfonso Basallo, exdirector de Época, un semanario de Intereconomía que luego se convertiría en La Gaceta. El segundo lo dirige Álvaro Zulueta, tesorero de Hazte Oír y vinculado a otra organización del fundador de El Yunque, los Cruzados de Cristo Rey. Además, Zulueta es el marido de Olga Cuquerella, portavoz de Más Libres, empleada fantasma de Aizoon y hermana del exdirector de Intereconomía TV.


Los apéndices de El Yunque se extienden a organizaciones de México y España que a su vez están conectadas. Así, no es extraño encontrar al fundador de una organización en el patronato de otra, por ejemplo.
Otros nombres destacados de la organización ultracatólica incluyen a Kiko Argüello, fundador de los neocatecúmenos o Kikos -que incluyen al creador de la UCAM-, y a Marcial Maciel (fallecido en 2008), fundador de los Legionarios de Cristo, con los que ha mantenido relación el actual rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada. Sada fue asimismo asesor de Aznar y cofundador con Ana Botella de Integra, y es que El Yunque siempre ha deseado reforzar su presencia en el partido liderado por Mariano Rajoy; ante su fracaso, ha debido conformarse con la formación de Santiago Abascal, Vox. En México, en cambio, encontró un aliado en la figura del presidente Fox (2000-2006), si bien actualmente su penetración en el Partido Acción Nacional es mucho menor.

Algunos centros educativos ya alertan del peligro de infiltración para captar a gente joven. Las diócesis de Toledo y Getafe se han manifestado sin ambages en contra de la secta integrista y sus grupos de presión, una decisión que pronto podría tomar la Conferencia Episcopal al completo. Mientras tanto, las organizaciones y medios de comunicación cobijados a su amparo adoptan una pose victimista como supuestos paladines de la verdad sometidos a la "nueva Inquisición LGTB". La expresión no podría ser más irónica en el actual contexto de aumento de la violencia contra la población LGTB, pero es buena muestra de la estrategia más antigua del discurso de odio: crear la ficción de dos bandos enfrentados y demonizar al 'otro'. Se trata del mismo contenido con distinta forma, la institucionalización del troleo más burdo. Y lo peor es que a veces funciona.

El autor forma parte del grupo El orden Mundial
http://www.huffingtonpost.es/nacho-esteban-/sotanas-en-la-sombra-el-p_b_13879108.html

martes, 19 de diciembre de 2017

El día que no mataron a Franco



CUATRO CABOS y varios soldados planearon asesinar a Franco en Ceuta el 18 de julio de 1936 para detener el alzamiento. Horas antes de la acción fueron delatados y finalmente ejecutados.

El 17 de abril de 1937, tras 10 meses de duros interrogatorios, concluyó un consejo de guerra sumarísimo contra 37 militares y dos civiles. Se les acusaba de organizar un complot en Ceuta para atentar contra la vida del general Franco y detener el alzamiento del 17 y 18 de julio del año anterior. Su acción pudo haber cambiado el curso de la Guerra Civil y sólo el testimonio a última hora de un soldado permitió abortarla. A pesar de ello, los detalles de aquel episodio han permanecido inéditos hasta ahora.

Todo comenzó al filo de la medianoche del 17 de julio de 1936, cuando las tropas del acuartelamiento legionario de Dar Riffien, al mando del teniente coronel Juan Yagüe, recibieron la orden de tomar Ceuta. Los diferentes cuerpos militares se distribuyeron para controlar la ciudad y al Regimiento de Infantería del Cerrallo Nº 8 de Ceuta se le ordenó salir a la calle para «defender a España».

Pero no todos los integrantes del batallón tenían la misma idea de lo que significaba «defender a España». El acuartelamiento solía ser destino de soldados de reemplazo y de veteranos peninsulares, en su mayoría jóvenes que buscaban en el Ejército un futuro mejor, sin olvidar por ello sus sentimientos republicanos. Como los cabos veteranos José Rico y Pedro Veintemillas, quienes en su ronda por las calles de Ceuta observaron cómo patrullas de falangistas detenían a civiles y asaltaban varias sedes de partidos políticos o cómo en las paredes de la ciudad se habían fijado bandos firmados por el general Franco en los que se comunicaba al pueblo el estado de guerra, la disolución de los partidos y la prohibición de reuniones.

Cuando Rico y Veintemillas volvieron al cuartel, en las primeras horas del 18 de julio, se reunieron en una pequeña habitación de la compañía con los también cabos veteranos Anselmo Carrasco y Pablo Frutos. Durante varias horas estudiaron cómo frustrar el alzamiento, pero no fue hasta un segundo encuentro durante el mismo día cuando el cabo Rico presentó el plan para matar a Franco. Cuando entrara en el patio central del acuartelamiento para revistar las tropas, él mismo le dispararía. Los demás implicados, desde la primera planta del cuartel, apuntarían al resto de militares para inmovilizarlos. Acto seguido, otro grupo saldría hacia la ciudad para informar del atentado y recabar el apoyo del pueblo.

En la tarde del 18 de julio el cabo Rico, jefe del complot, pidió entrar de guardia en la puerta principal del cuartel con el fin de ser el primero en enterarse de la llegada de Franco. Compartía vigilancia con el cabo Rodríguez, quien confesó en el consejo de guerra: «José Rico me preguntó qué me parecía el movimiento.Le contesté que llevaba dos días de servicio y que no me había informado, y él respondió que este movimiento iba contra el Gobierno, y que si nosotros fuéramos hombres deberíamos ponernos a favor de ellos e ir contra nuestros oficiales y jefes. Añadió que ya había implicado a los seis centinelas de la guardia. Y en el momento en que empezaran los disparos, me tenía que poner a las órdenes de Anselmo Carrasco y Pedro Veintemillas».

Los cabos y soldados implicados en la intriga lo tenían todo planificado. Sabían que Franco aterrizaría en Tetuán y en unas horas llegaría al cuartel de Ceuta. Pero la tensión en los jóvenes soldados ante la trascendencia del atentado hizo que uno de ellos decidiera hablar con el coronel jefe del cuartel para informarle de la trama. Éste, alarmado, avisó al cuerpo de guardia y echó por tierra el complot horas antes de que Franco llegara. Las detenciones no tardaron en sucederse y, según se detalló en el consejo de guerra, el total de acusados fue de más de 50 militares y civiles.

La Guardia Civil se hizo cargo de los detenidos, quienes, custodiados por la legión, fueron trasladados a unos viejos barracones para tomarles declaración. Así lo recuerda uno de los supervivientes, el anarquista Sánchez Téllez: «Entré en un pequeño despacho sin ventanas y un brigada me tomó la filiación y comenzó a interrogarme.Aún no había terminado la primera pregunta cuando sobre mi espalda sentí un golpe de vergajo. Para que me recuperara me echaban agua de un botijo, pero yo lo negaba todo».

Hasta las tres de la madrugada del 20 de julio los acusados estuvieron en los barracones declarando. Más tarde los hicieron subir a un camión, los colocaron de rodillas y los trasladaron a la fortaleza-prisión militar del Monte Hacho, también en Ceuta.

El 26 de julio empezaron los autos de procesamiento. El juez teniente coronel Ramón Buesa fue tajante en su exposición: «Según se desprende de lo actuado entre algunos cabos y soldados del Regimiento de Infantería, existía complicidad para la organización de un movimiento sedicioso con el fin de atentar contra la vida del excelentísimo señor jefe de las Fuerzas Militares Francisco Franco Bahamonde».

En la madrugada del 21 de enero de 1937, cuando aún no se había celebrado el consejo de guerra, una patrulla de falangistas llegó a la fortaleza del Hacho. Con total impunidad, sacó de sus celdas a los cabos Veintemillas y Marcos. Horas después sus cuerpos yacían, con un tiro en la cabeza, en el depósito de cadáveres del cementerio, donde fueron enterrados en una fosa común.

JUICIO SIN TESTIGOS

Dos meses más tarde, todos los detenidos fueron trasladados al Cuartel de Sanidad, donde tuvo lugar el consejo de guerra. Lo presidió el teniente coronel Ricardo Seco. El juez permanente teniente coronel Buesa dictaminó el veredicto de culpabilidad.«Fue un juicio aparente, sin testigos ni nada», cuenta Téllez. «Lo que más me quedó de la sentencia fue que el juez se levantó de su asiento y, con voz ronca y odio, nos dijo: "No sois españoles, sois todos unos cobardes traidores a la patria", a lo que el cabo Rico replicó: "Juré defender una España democrática y la defiendo porque soy español; los traidores a la patria sois vosotros"».

El epílogo de esta inédita conjura lo pone la muerte de un grupo de militares fiel a la República y que esperaba que con la muerte de Franco en su acuartelamiento se detendría la sublevación de sus mandos. Podría haber cambiado la Historia de España, pero lo único cierto es que, en la madrugada del 17 de abril de 1937, fueron fusilados el sargento Garea, los cabos Rico, Carrasco y Lombau y el soldado Navas. La ejecución fue obra de un piquete del Grupo de Regulares de Ceuta en el exterior de la fortaleza del Monte Hacho, situada en la Puerta Málaga.

LAS CLAVES

EL ALZAMIENTO
17 y 18 de julio. El asesinato del político José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, impulsó a Franco a adelantar el golpe que se preparaba para finales del mes. El 17 se rebeló el Ejército de Africa, y ésta fue la señal para la sublevación general de los días 18 y 19.

LA TRAMA
En el cuartel. El día en que se alzó el Ejército, cuatro cabos leales a la República del cuartel del Regimiento de Infantería del Cerrallo nº 8 de Ceuta (a la dcha., lo que queda de él) planearon frustrar el pronunciamiento asesinando a Franco mientras pasara revista a las tropas el día 18.

EL FRACASO
Detenidos. Un soldado reveló al coronel jefe del regimiento los planes de los cuatro cabos horas antes de que Franco llegara al cuartel. Se detuvo a más de 50 personas entre militares y civiles mientras el pronunciamiento se extendía por ciudades de la Península.

LA SENTENCIA
Fusilados. Finalmente fueron procesados 41 hombres: dos de ellos fueron ejecutados por patrullas falangistas antes de que se celebrara el consejo de guerra; cinco fueron condenados a morir fusilados; ocho, a cadena perpetua; 13, a penas de cárcel y 13 fueron absueltos.

LA REPRESION
Víctimas. Los siete fusilados no fueron las únicas víctimas de la represión en Ceuta. Entre 1936 y 1944 hubo 248 represaliados en la ciudad. Algunos estudios apuntan que en toda España, la cifra de represaliados por ambos bandos durante la guerra y la posguerra fue de unos 190.000.

EL OTRO INTENTO
Kim Philby. El corresponsal de The Times en la guerra civil trabajaba desde 1933 para el servicio de inteligencia de la Rusia de Stalin y planeaba en secreto el asesinato de Franco. Ironías de la Historia, el general condecoró a Philby por sus crónicas en favor del bando nacional.

Francisco Sánchez Montoya es miembro del Instituto de Estudios Ceutíes y autor de «República y Guerra en Ceuta y Protectorado», de próxima aparición.


lunes, 11 de diciembre de 2017

La Iglesia se confiesa: entrevista al Cardenal Rouco Varela



La Iglesia se confiesa: Ni anarquismo, ni memoria histórica, ni referéndum por la autodeterminación, ni nada que no hubiese apoyado Franco

“Bueno a mí no me extraña que en el ambiente general respecto a la moral personal y la moral sexual, que domina actualmente en la sociedad, de un relajamiento ético sin fronteras ni privadas, ni públicas, suceda lo de Pamplona” declara Rouco Varela interpelado por La Manada.
Una entrevista al Cardenal Rouco Varela, referente de la Iglesia católica en España, deja claras sus coincidencias ideológicas con el Ibex, el PPSOEC´s. El régimen se enroca en sus diferentes apéndices. Una entrevista muy plácida con en El Mundo pero que igual fija posición y convierte a decenas de miles de creyentes en apartados de la institución.

A muchos católicos les ha dolido ver recuentos de votos en iglesias durante el 1-O. ¿Cree que la Iglesia, o más concretamente el cardenal Omella, ha sido lo suficientemente clara con los curas independentistas?
Creo que la comunidad eclesial en Cataluña ha mantenido y mantiene básicamente la doctrina de la Iglesia sobre la relación de la persona con el Estado, con la comunidad política. Los Estados no existen abstractamente, sino concretamente. Y en el fondo, todos son prácticamente frutos de la historia. Desde este punto de vista creo que la doctrina de la Iglesia respecto a ese hecho (lo que tiene de hecho moral) ha sido respetada. Puede haber excepciones. Puede haber hasta grupos que pudieran apartarse de esa línea, pero a mí no me consta que en general los que ejercen la responsabilidad doctrinal última, o penúltima, (que la última la tiene el Papa) hayan enseñado una doctrina en contra de lo que es la doctrina de la Iglesia al respecto. Que ha habido quien por ejemplo ha colocado urnas en una Iglesia. Pues eso está prohibido por el derecho canónico, por el ordenamiento jurídico de la Iglesia. Para empezar, se trata de un uso profano de un lugar sagrado. Y en este caso, además, implica una actuación que choca con las obligaciones de la Iglesia de respetar el orden jurídico legítimo y legítimamente establecido. Y lo mismo podría aplicarse a los colegios concertados religiosos que participaron en el 1 de Octubre.
Cuando usted estuvo al frente de la Conferencia Episcopal, se votó para decir que la unidad de España era un bien moral. Ahora parece que la Iglesia no lo tiene tan claro.
Esa doctrina no se ha cambiado. La nota de la comisión permanente y la intervención del señor cardenal arzobispo presidente [D. Ricardo Blázquez] en su discurso inaugural de la última Asamblea Plenaria no contradicen la doctrina que la conferencia ha expuesto en dos documentos (de 2002 y 2006) que, por lo demás, revisten la misma autoridad que cuando fueron aprobadas y son de actualidad: el de las causas y consecuencias del terrorismo y el de orientaciones morales ante la situación actual de España. Reconociendo en principio la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien común, se hacía una llamada a la responsabilidad respecto del bien común de toda España que hoy es bueno recordar. [El Cardenal lee]. “Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podrían entenderse tal y como es hoy si no hubieran formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud, por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se ha de perseverar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España».
En la reciente plenaria los obispos han sido más claros, ¿no?
El presidente, sí. Hablando de la relación entre el ciudadano y España en este momento de su vida política y cultural se refirió a la Constitución y al mantenimiento del orden constitucional como un bien. El mantenimiento del orden constitucional garantiza el bien común, y guardar el bien común es un deber moral para los ciudadanos, para todos los que forman parte de una comunidad política. Desde esta perspectiva, fue muy concreto al aludir a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.
El obispo de Solsona, los curas contando votos… Hasta Junqueras presume de orar en la cárcel. ¿Se puede ser católico y defender el independentismo?
Efectivamente, un católico sigue las exigencias de la conciencia moral, en la que el valor de la justicia y el valor de la caridad ocupan un lugar central, no puede concluir afirmándose independentista, en el sentido de lo que explican los dos documentos de la Conferencia Episcopal Española. No debe actuar rompiendo la unidad de una forma unilateral. Si se concibe, pues, el independentismo rigurosamente, es decir, como una forma de romper, en este caso, la unidad de España o de cualquier país unilateralmente, no es conciliable con la conciencia católica rectamente formada. Y con respecto a España, hay incluso razones adicionales, podríamos decir, que tienen que ver con los rasgos más hondamente característicos de su historia, que refuerzan moralmente este juicio. En cualquier hipótesis, mi respuesta vale para cualquier Estado. No puede ser que una parte de los ciudadanos, de una parte de un Estado legítimamente constituido, quieran romper unilateralmente la unidad de la comunidad política. No lo deben de hacer, si viven cristianamente. Si viven su vida desde el punto de vista moral y desde el punto de vista espiritual y religioso, en clave de conciencia cristiana, de conciencia católica.
¿Por qué dice usted que España es un bien moral superior?
Porque es la forma histórica, concreta, en la que se configura la comunidad política que asegura a los que formamos parte de ella bienes fundamentales y esenciales: la garantía de la Justicia en su elemento más fundamental de neutralizar la violencia, de evitar, en frase famosa de un filósofo muy conocido del derecho de la Ilustración, que la sociedad se convierta en un teatro fatal de la lucha de omnium contra omnes [de todos contra todos], la seguridad de la convivencia y de la cooperación solidaria para una obtención justa y humanamente fecunda del bien común. El pertenecer o no pertenecer a la comunidad política no es un asunto moralmente libre. Es decir, el anarquismo, considerado y valorado con los criterios propios de la conciencia cristiana, no es aceptable. Por lo tanto, si España es el nombre de la realidad histórica concreta o, lo que es lo mismo, de la comunidad política en la que vives, debes de cuidar su unidad en la justicia, en la solidaridad, en el amor y en la paz. Y no puedes decir que te vas, que rompes unilateralmente con ella porque estás rompiendo un bien muy decisivo para ti y para los demás.
Los independentistas querían que mediaran el abad de Montserrat y el cardenal Omella.
Pues yo he oído un rumor vago, sin más información sobre lo que usted menciona. El Papa naturalmente se manifestó crítico. Se expresó claramente en el sentido de que la pretendida ruptura de la unidad de España no era aceptable.
El independentismo como el relativismo es egoísta.
Bueno, sí podríamos hablar de que efectivamente nos encontramos en la Europa de hoy (no solo en España) con un estado de opinión, intelectual y éticamente muy confuso, respecto al llamado derecho a decidir. Se tiene derecho a decidir sobre realidades y comportamientos que moralmente sean aceptables, pero no hay derecho a decidir de una manera absoluta ni respecto a uno mismo, ni mucho menos, respecto a los demás. El hombre no es la medida de lo bueno y de lo malo; y, consecuentemente, si se impone esa conciencia de que yo lo puedo todo, de que yo puedo decidir de mi vida haciendo lo que me parece sin tener en cuenta mi dignidad personal y a mi prójimo, olvidando el bien común, no es de extrañar que se pueda llegar a posturas independentistas. No hay duda.
¿Ha seguido usted el juicio de ‘La Manada’? Se habla que los chicos están muy influidos por la pornografía, que tienen una concepción del sexo más…
Hedonista, radicalmente hedonista. Bueno a mí no me extraña que en el ambiente general respecto a la moral personal y la moral sexual, que domina actualmente en la sociedad, de un relajamiento ético sin fronteras ni privadas, ni públicas, suceda lo de Pamplona. Que se den estos casos tan brutales, tan lamentabilísimos como lo ocurrido allí. Urge sanar las raíces humanas y espirituales de las que se alimentan estas conductas de jóvenes que hay que calificar como una barbaridad sin paliativo alguno. Si se trata del hecho de una violación, lo sucedido no puede ser más grave. Pero, aunque no hubiera sido así, aunque se tratase de una participación voluntaria de todos sus actores, asistiríamos a un tristísimo exponente de un trato íntimo en las relaciones personales, en el que la dignidad de la persona queda arrastrada por los suelos.
Es que el derecho ahora mismo es líquido también…
Es una palabra que no se suele usar en el lenguaje de la ciencia jurídica, pero sí, el término positivista. El positivismo jurídico es un fenómeno de una larga tradición científica y política, dominante sobre todo en la historia moderna del derecho. Sus manifestaciones más problemáticas se dan en el siglo XX, sobre todo en su primera mitad. Toda la gran crisis europea y mundial que significan la Primera Guerra y, muy especialmente, la Segunda Guerra Mundial, no se explica suficientemente sin tener en cuenta lo que supuso el factor de una concepción del derecho en la que éste era lo que el poder -incluso en el sentido más descarnado y despótico de la expresión- mandaba o prohibía a los ciudadanos. Claro, cuando el derecho se reduce a ser lo que dicta el que tiene el poder, también cuando es ejercido despóticamente, es decir, cuando, en cualquier caso, el derecho se concibe exclusivamente como el resultado del nudo ejercicio del poder y no representa la expresión normativa del ejercicio de una autoridad que se sabe vinculada por el bien del hombre, o, lo que es lo mismo, por el bien de las personas, formulado y garantizado en y con las categorías de los derechos fundamentales de la persona humana y del bien común, pues puede pasar cualquier cosa, y de hecho pasó en la Europa de las dos guerras mundiales. Es buena y provechosa todavía la lectura de la monografía de Romano Guardini Die Macht [El Poder], publicada en el año 1965.

¿Y ahora vivimos una situación parecida, usted cree?
Tentaciones para poder llegar a situaciones similares sí que las hay. Se dice que el Papa Francisco es progresista…La distinción -“progresista”, “conservador”–viene un poco de los años 70, sobre todo, después del crucial 68, y nos ha acompañado hasta hoy mismo. Pero yo creo que quedó superada en la realidad, incluso en la realidad de los medios de comunicación, al menos en un amplio espectro de los mismos, con el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI y, por supuesto, con el del Papa Francisco. Hablar ahora de posiciones conservadoras o de posiciones progresistas en la Iglesia relacionadas con las verdades fundamentales de la fe, yo creo que no se puede hablar. No hay ninguna gran corriente teológica que se haya apartado del credo de la Iglesia ni hay ninguna gran realidad teológica o pastoral que se haya separado de las exigencias que para la acción apostólica, la predicación, la celebración de los sacramentos y los principios rectores que rigen la vida cristiana, establecidos en el Concilio Vaticano II y, luego, en el código de derecho canónico que lo refleja y concreta.
¿Qué tal está Benedicto XVI? Usted es de los pocos a los que escribe con una letra pequeñísima…
Le veo de cuando en cuando. Le he encontrado mejor que en junio del verano anterior, no en la movilidad, pero sí en el estado general, bueno, y en la frescura intelectual, en la frescura espiritual, que es muy propia y muy típica de él.
En alguna manera sí que contrasta el discurso de Ratisbona de Benedicto XVI con lo que dijo el Papa Francisco sobre el puñetazo que se le da a la persona que insulta a la madre, hablando de los dibujos de Charlie Hebdo de los atentados…
Lo que afirma el Papa en el discurso de Ratisbona -su tesis de fondo- es que la violencia para imponer la fe está en absoluta contradicción con la tradición cristiana y no sólo con la vivencia religiosa del cristianismo sino también con cualquier vivencia auténtica de lo religioso, incluso en el contexto de las tradiciones islámicas. El Papa Benedicto XVI, en ese discurso, que lo concibe como una lección universitaria en el marco académico de su antigua universidad, -un discurso de un extraordinario rigor teológico y de palpitante actualidad- quiere alertar de los peligros teóricos y prácticos que se desprenden de una experiencia religiosa desligada de la razón, cuando no contraria a ella, y de una razón ajena y cerrada al horizonte de la fe. Según él, hay que superar tanto “las patologías de la fe” como “las patologías de la razón”.Se le criticó mucho…
Sí, se le criticó en círculos relacionados con lo que podía llamarse el islamismo moderado.
No se le interpretó bien. Cuando refiere una cita del emperador bizantino sobre el Islam, no es que la haga suya, sino que le sirve como punto de partida para desarrollar su reflexión teológica sobre la relación libertad religiosa-libertad del acto de fe y libertad política y jurídica.
¿Qué le parece la ley de memoria histórica?, que se vayan a cambiar calles y todo eso…
No es lo más oportuno que se haya podido hacer en el arranque del siglo XXI en España. No se debe olvidar que hemos pasado en la década de los 70 de una situación histórica, dramática y complicada, a una reconciliación efectiva entre los españoles con el proceso no sólo político-jurídico, que significó y significa la Constitución vigente del 78, sino también, con el trasfondo social, cultural y espiritual que lo inspiró y lo sustentó. Deberíamos dar por finiquitada esa visión de una historia de España, partida en dos Españas, que no se reconocen mutuamente, alumbrada por la Ilustración, crecida y debatida intelectualmente al socaire de nuestras dolorosas experiencias históricas de los siglos XIX y XX. Pues no tener en cuenta suficientemente lo que supuso la Transición, su valor -un valor que trasciende lo sociológico y lo político y que alcanza a los fundamentos mismos culturales y éticos de nuestro común camino en el presente y hacia el futuro- o querer revisarlo, de algún modo, ni es oportuno, ni bueno.